ESTHER DE LÓZAR CUEVAS

Dedico este pequeño espacio de intelectualidad a mi gente, que me regaló unas alas inmensas; a la vida, que me enseñó a emprender el vuelo sin estrategias ni maquillaje; a la educación, que me hizo libre. Esta mariposa de altos vuelos recupera su pluma... y escribe. ¡Bienvenidos a mi blog!

"La pluma es más poderosa que la espada y escribir con ella es considerablemente más fácil" (Feldman)

"Podría estar encerrado en una cáscara de nuez y sentirme rey de un espacio infinito" (Shakespeare)

"El alma tiene ilusiones como el pájaro alas. Eso es lo que la sostiene" (Victor Hugo)

"La peor lucha es la que no se hace" (Karl Marx)

"Lo que con más trabajo se adquiere, más se ama" (Aristóteles)

La caída del emperador

Cobo Calleja (Madrid)
   A nadie le ha pillado por sorpresa la “Operación Emperador”, trama que supuestamente ha defraudado más de 1.000 millones de euros en un par de años. Se empezó investigando unos contenedores sospechosos que llegaban al polígono de Cobo Calleja (Fuenlabrada, Madrid) para llegar a desarticular una de las mayores redes de blanqueo de dinero y evasión fiscal de nuestro país, tanto por su extensión geográfica como por el número de delitos y personas implicadas. Gao Ping, el cabecilla, vive en una mansión en una de las zonas más caras de la capital (Somosaguas) y en una entrevista concedida a Antena 3 el año pasado hablaba de la cultura del esfuerzo como ingrediente del éxito en los negocios. Este proveedor de bazares chinos omitió ciertos detalles como el hecho de no declarar las mercancías procedentes de China ni las ventas a minoristas; él y sus compinches importaban grandes cantidades de género de China mientras la vigilancia aduanera les eximía del pago (fraude a la Hacienda Pública) y este hecho ha traído consigo una serie de efectos colaterales que en forma de negocios tapadera se han extendido por toda la Península; karaokes, restaurantes, prostitución, casinos, compra de inmuebles e inmensos polígonos, sin olvidar la actividad del prestamista chino que sirve de banco a sus propios compatriotas. Esto último explica la capacidad de este hombre de rentabilizar un negocio sin recurrir a la financiación bancaria. 

   Es España un país ideal para poner en práctica una economía sumergida y transformarla en un desbordante flujo de dinero negro que se convierte en blanco (en este caso entre tres y cuatro millones de euros al mes) gracias a la "inestimable" ayuda de funcionarios de policía, políticos y empresarios españoles que no han dudado en subirse a este carro de corrupción, extorsiones y negocios vinculados a la prostitución y las drogas. Sí, sin duda un país ideal. Porque la mafia china instalada en España campa a sus anchas y cuenta con sicarios que extorsionan a comerciantes chinos (sus propios compatriotas, para mayor aberración) y secuestran a sus hijos a cambio de fuertes sumas de dinero, se reúnen en los karaokes chinos y convierten pisos en burdeles ilegales. Porque introducen el dinero en bolsas que envían a China en trenes o coches, desvían fondos a paraísos fiscales, consiguen licencias de forma irregular a cambio del mejor jamón y del mejor vino y se ganan cómplices a los que recompensan con viajes gratis a China. No sorprende entonces que compren lonjas tan caras para crear negocios que creemos que jamás amortizarán. No les interesa la facturación, sino lo que se esconde tras un negocio aparentemente lícito. 

   La comunidad china se siente dañada emocionalmente porque considera ser atacada por una sociedad en la que hasta hoy vivían pasando desapercibidos. Deberían culpabilizar a sus propios paisanos que son quienes han abierto la veda. Su imagen se ha visto afectada sin duda por el escándalo pero no se está estigmatizando a un colectivo. Se está reprobando un delito financiero de tentáculos incalculables, una operación sin precedentes contra el crimen y el delito fiscal y es lógico que la opinión pública se enerve ante tanto fraude y vista gorda, donde ciertos peces gordos se hacen con el mar, se comen los gusanos del vecino honrado y sonríen mientras apuñalan. 

   Los chinos han colonizado España lentamente, con discreción y en silencio. Los negocios tradicionales heridos de muerte, cerrando sus puertas y muchos de ellos montando negocios gracias a los créditos de sus amigos adinerados y con las manos sucias, haciendo dinero a costa de la explotación laboral (inmigrantes de su país trabajando todo el día por 3oo euros al mes), mano de obra ilegal, tráfico de personas… ¿Cuándo se llevan a cabo inspecciones en esos locales?, ¿cuándo se piden los datos exhaustivos de su facturación y el registro de las compras y ventas efectuadas?, ¿cómo se ha permitido en un país con una economía en alerta roja extraer esas ingentes cantidades de dinero español? Resulta que Gao Ping y demás implicados eran los nuevos ricos, accionistas a la par que trabajadores de sus propias empresas, modelo de empresarios de éxito y gestores de negocios que escondían actividades ilícitas y millones de euros en forma de ahorros bajo el colchón. Costes bajos y precios baratos. Que se lo digan a Gao Ping y a su inframundo, de emperador coronado a empresario fraudulento. Él, que se codeaba con personajes famosos, que disponía del vino más caro del mercado. Él, que vivía en un palacio y había creado en silencio un Chinatown gigante. Que se lo digan ahora, cuando sus tentáculos han quedado mermados y se le ha caído el imperio.
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Princesa

   Hola princesa. Tengo grandes sueños para ti. Sueños reales, sólidos. No como esas pompas de jabón que no llegarán a su destino, frágiles burbujas condenadas a una muerte segura. Sé que ahora no eres consciente de mis palabras, que no entenderás nada de lo que te cuente. Pero necesito construir tu futuro día a día. Sin egoísmos, con moderación. Para que seas capaz de ver a través de mis ojos y comprendas que todo lo hago por tu bien. Y, aunque en ocasiones me equivoque, mis intenciones son las mejores. Te mimaré lo justo, te enseñaré el sentido de las palabras, reprenderé tus acciones equivocadas, me convertiré en tu luz y en tu sombra. Haré de tu educación la más bella de las artes y con tus conocimientos doblegarás la voluntad del más fuerte. Quién sabe, puede que hasta un día te nombren reina de las letras. Pero aunque eso no fuera así, yo voy a estar ahí, para bajarte la luna, para subirte hasta el cielo. Ahora sigue con tus pompas de jabón, con la ingenuidad de la niñez reflejada en su exterior, y háblame de tu vestido blanco, del castillo en el que vives, de la bruja que te atormenta. Ahora me toca a mi escucharte, princesa.
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No quedan héroes


   No quedan héroes, sólo princesas cargadas de oscuras intenciones. La sociedad moderna se tragó la humanidad, los valores, el propósito de ser mejores. El capitalismo nos devora, ya no hay tiempo para la buena prosa. Buscando razones perdemos las formas, encontrando excusas nos fallan los motivos, atados al individualismo renunciamos a la verdad, todo es un aditivo. El ego resquebraja la piel, niega miradas de empatía, palabras sinceras, recuerdos compartidos. No hay sitio para la nostalgia, para las declaraciones de amor, para disfrutar de un día de reflexión, para soñar con un mundo mejor. Los versos carcomidos, los sueños dormidos, la ilusión en el cajón de las causas perdidas. La ciudad no pide explicaciones, los transeúntes no quieren darlas, todo es más sencillo a la luz de una dulce decadencia. No estamos preparados, los más soñadores no lo estamos, y creemos que la vida tiene que ser algo más que un pastel acartonado. No quedan valientes, ni rosas, ni vendedores de esperanza. Por lo menos no en mi calle. Cada uno a lo suyo, con las palabras huecas, los ojos vacíos, la fortaleza en el armario junto a los trajes de la hipocresía. Y yo con mis utopías, con mi corazón de niña, con una falda de fantasía y unos tacones que hieren, con mis falsos deseos de ser más alta. Con el capitalismo sonriendo en el cristal de mi ventana y yo sin capitular, luchando contra mi lado ambiguo, descalzándome para correr en busca de héroes que sostengan mis frustradas teorías.
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Guarda nuestros sueños

   Guarda nuestros sueños en una caja de recuerdos absurdos pero adorables, envuelve ese gesto que nos hizo únicos, esa mirada que nos enamoró. Cuando de nuestra juventud sólo queden retazos, comprime las palabras que parecían no importar en aquel entonces pero que en un futuro lo significarán todo. La melancolía siempre se adueña de nuestros pasos, de nuestra sombra, de nuestro ayer. Conserva por duplicado las fotografías que delatan nuestra inconsistencia, los días de gloria personal que se borrarán del calendario, las confidencias que volaron con la edad, las quimeras que no soportaron el paso del tiempo. Cuando la piel envejezca recuérdame siempre quiénes fuimos, quiénes soñábamos ser. Guarda nuestros sueños en frasco de cristal, entre los besos y las caídas, junto al gris de las decepciones y los lutos que no caducan, enfrente de la locura y de las cosas viejas de las que, por mágicas, no pudimos deshacernos. Envuélvelo todo junto, cuando de esos años sólo quede el recuerdo, y hazme ese regalo. Para que podamos abrirlo juntos y hablar en pasado, evocando los sueños que nunca cumplimos, soñando de nuevo con ellos.
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Nuestro propio record

    En uno de sus brazos lleva tatuado la frase “nacido para volar”. Felix Baumgartner no tiene alas pero sí una voluntad de hierro que le ha llevado a lanzarse desde una altura de 39.068 metros y batir tres records históricos: la caída libre más alta, el vuelo tripulado en globo al punto más alejado de la Tierra y ser el primer ser humano capaz de romper la barrera del sonido, sin apoyo mecánico. 

   Los mortales hemos contemplado con asombro como este austriaco ha ascendido hasta la estratosfera y, tras cinco años de preparación, ha dado vida y magia a su proyecto, ha cumplido su sueño. Su ejemplo demuestra a pequeña escala como nuestros frutos son los logros que hemos cosechado a conciencia. Hay personas que jamás se subirán al globo de la vida, que jamás caerán porque nunca lo intentarán. Otros suben temblando y se quedan atrapados en la cápsula, sin propuestas ni capacidad de reacción. Demasiado vértigo en las alturas de su alma, inseguridad en los confines del corazón. Los hay que conquistan el cielo y se llenan de nubes y olvidan su sitio en el mundo. Algunos tardan más en subir pero lo han hecho concienzudamente, con firmeza, y saltan porque se atreven, porque llevan un justo equipaje, un traje presurizado que les protege de las altas temperaturas del viaje a lo desconocido. La caída libre para algunos es dolorosa porque amarga abandonar el cielo y da miedo no volver a tocarlo pero son conscientes de que deben entregarse a otras metas, a otros sacrificios, a otro universo. Para los aventureros es pan comido, se lanzan contemplando un mundo a sus pies, deseosos de reconocimiento y acción, vanagloriándose de su hazaña, ideando un proyecto más asombroso aún que el anterior. 

   Todos anhelamos escribir nuestros propios records en la historia que protagonizamos, una caída libre de cuento. Las limitaciones son las peores cadenas del hombre. Lo imposible se cumple, lo que parecía lejano, se conquista. Es el espíritu de superación. El ascenso parece eterno desde nuestro globo pero el cielo siempre espera a las mentes más luchadoras y aplicadas. A las que confían y no conocen de límites. Algún día llegaremos al cielo, alcanzaremos nuestras metas personales y, como este aventurero intrépido, descenderemos en paracaídas sobre el desierto de nuevas inquietudes y de sueños que aguardan ser cumplidos en miles de cápsulas del tiempo. Volveremos a la Tierra para contarlo.
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