ESTHER DE LÓZAR CUEVAS

Dedico este pequeño espacio de intelectualidad a mi gente, que me regaló unas alas inmensas; a la vida, que me enseñó a emprender el vuelo sin estrategias ni maquillaje; a la educación, que me hizo libre. Esta mariposa de altos vuelos recupera su pluma... y escribe. ¡Bienvenidos a mi blog!

"La pluma es más poderosa que la espada y escribir con ella es considerablemente más fácil" (Feldman)

"Podría estar encerrado en una cáscara de nuez y sentirme rey de un espacio infinito" (Shakespeare)

"El alma tiene ilusiones como el pájaro alas. Eso es lo que la sostiene" (Victor Hugo)

"La peor lucha es la que no se hace" (Karl Marx)

"Lo que con más trabajo se adquiere, más se ama" (Aristóteles)

Durmiendo con su enemigo (violencia de género)


   2010 ha sido un año negro en lo referente a la violencia de género. 71 mujeres han sido víctimas de sus parejas sentimentales; casi un tercio de ellas habían denunciado sus situación y el 18% tenían medidas de protección. El 64,8% eran españolas. Frente a estas cifras poco tienen que decir la actual reforma del Código Penal, las medidas de la Ley Integral Sobre Violencia Doméstica, las campañas de concienciación o los mensajes de todas aquellas instituciones que instan a la mujer a la denuncia de su agresor. 

   Parece que algo se nos escapa. La mujer que vive su particular infierno es una víctima doble; de su maltratador y de sí misma. Muchos se preguntan cómo es posible que una mujer que dispone de protección social y del respaldo institucional decida guardar silencio y no denunciar. Habría que analizar las razones de fondo que la conducen a disculpar a un maltratador. Junto a las causas sociales y culturales, se olvida a menudo el factor psicológico, la historia emocional particular que rodea y define a cada víctima. Es imposible comprender el desenlace trágico de una historia cuando nada se sabe de los antecedentes ni de los primeros capítulos de una vida que lleva a sus protagonistas a dormir con sus enemigos, a exculpar sus golpes, a callar su desgracia. No existe un perfil único de mujer maltratada pero los rasgos comunes a todas ellas son los siguientes: baja autoestima, sentimiento de culpabilidad por haber sido agredida, sensación de fracaso como mujer, esposa y madre, sensaciones de miedo y falta de control sobre su propia vida. 

   La llave que puede permitir a la mujer escapar de su prisión es interna y se halla en la intersección que separa el dolor y el sentimiento de culpa de la dependencia afectiva que ata y destruye. Quizá a la sociedad le haga falta plantearse la importancia del psiquismo como arma contra el maltrato doméstico. Saber escuchar para poder comprender. Y después actuar. Información de los cauces legales y medidas de protección que las amparan, sí. Instituciones de defensa y Tribunales de justicia sensibilizados, sí. Protocolos de escucha y ayuda psíquica, también.

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