ESTHER DE LÓZAR CUEVAS

Dedico este pequeño espacio de intelectualidad a mi gente, que me regaló unas alas inmensas; a la vida, que me enseñó a emprender el vuelo sin estrategias ni maquillaje; a la educación, que me hizo libre. Esta mariposa de altos vuelos recupera su pluma... y escribe. ¡Bienvenidos a mi blog!

"La pluma es más poderosa que la espada y escribir con ella es considerablemente más fácil" (Feldman)

"Podría estar encerrado en una cáscara de nuez y sentirme rey de un espacio infinito" (Shakespeare)

"El alma tiene ilusiones como el pájaro alas. Eso es lo que la sostiene" (Victor Hugo)

"La peor lucha es la que no se hace" (Karl Marx)

"Lo que con más trabajo se adquiere, más se ama" (Aristóteles)

Mostrando entradas con la etiqueta Reflexiones 1: "El amor y sus cristales". Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Reflexiones 1: "El amor y sus cristales". Mostrar todas las entradas

Enredado en tu melena


   Tienes la llave de mi estabilidad, todo lo que vivo está supeditado a ti, a tus deseos. Vivo cautivo en tus ojos y enredado en tu melena, esperando un gesto, una señal, una intención. Me enamoro todos los días de tu imagen y creo estar en un sueño del que espero no despertar jamás. Tu aroma de fresa envuelve mis sentidos y tu larga y negra cabellera me condena un día sí y otro también a columpiarme en su largura y resbalar por sus finas trenzas. Desde la raíz voy descendiendo lentamente, mero títere de la dulzura que emana tu ser, prisionero de las confesiones que me has depositado, ardiente víctima entre tus dedos, compañero de fatigas y penas, de luces y sombras, de rosas y espinas. Llegó a las puntas, al final de la cascada de tu cabello, pero reinicio el camino de vuelta a tus besos, de árida subida para encontrar la gloria escondida en alguna parte de tu cuerpo. Me he convertido en errante estrella polar que ilumina tu mirada, que adora tu risa, que se queda atrapada en los momentos compartidos, enredada sin deseos de salvación en una melena que acariciará en silencio cada noche, antes de que el alba la sorprenda y la obligue a desaparecer.
Leer más »

Vestida de blanco

   Tú, que escondes tantos sueños bajo tu vestido de novia, que inicias una nueva vida con el hombre al que amas, que deseas que tu cuento de hadas no se termine jamás, explícame cómo te sientes hoy, con tu mirada de niña y tus experiencias de mujer, con ese halo especial que se desprende de tu piel, con esa sonrisa adulta que oculta sus miedos, que disfraza sus pasiones. Tú, que crees en el amor hoy más que nunca, enséñame a vivir enamorada, a ver un corazón entrelazado en un paisaje yermo y desgastado, a distinguir una pareja de golondrinas buscándose en la niebla, a creer en los finales felices, a no dudar de una promesa de fidelidad, a jugar con el desengaño, a coser con mis dedos ese sentimiento tan grande que te da las alas para emprender el vuelo. Hoy es tu día, vestida de blanco, entrelazando tus pupilas con unos labios que te están reclamando. Yo me quedaré observando tu cara y tus gestos, como una pálida dama de honor que, perdida entre la multitud, tratará de rozar tu vestido blanco para poder ver de cerca la mágica y escurridiza llama de eso que llaman amor.
Leer más »

Condenada a quererte

   Vivo condenada a quererte en mi columpio eterno, señalada por mis defectos y acosada por los recuerdos. Donde había un punto y final yo me empeñé en ver puntos suspensivos, posibilidades donde no quedaban más que abismos. Así soy de cabezota, de obstinada, de incomprensible. Apostando todas mis cartas a una única tirada, sacrificando por el camino los cuentos reales por ilusiones que nunca merecieron la pena. Y no hay más remedio que reconocer los errores, aquí, en mi columpio de perdedora, al borde del final de nuestra historia, en el epicentro de todo lo que nunca fui. Ahora sé que las palabras que no te dediqué volverán en mis días malos para darse un festín a mi costa y que nunca se irán del todo. Mientras, me balanceo sin más norte que una brújula rota que, a fuerza de tratar de orientar mis pasos, descompensa las agujas de mis deudas y me mantiene en un sinvivir constante, condenada a quererte.
Leer más »

Creo en el amor

      Hoy creo en el amor, en sus juegos y en sus símbolos. Me apasiona ver a dos enamorados comiéndose a besos por la calle, sin prisas ni vergüenza. Disfruto de las películas románticas y de los amores que parecen imposibles pero logran vencer todos los obstáculos que les tiene reservados la vida. Admiro a esa pareja de ancianos que son capaces de entenderse con una mirada o a ese matrimonio que afronta las situaciones más extremas de la mano, para hacer más llevaderas las pérdidas. ¡Qué bello es vivir en el corazón de tu otra mitad! El amor y sus heridas, el amor y sus milagros, el amor y sus cicatrices, el amor y sus regalos. 
   
   Me siento como una bohemia extranjera en París, la ciudad del amor, contemplando embelesada la Torre Eiffel y pidiendo una cita romántica bajo las luces de su mágico resplandor. Estoy esperando aquí sentada al hombre de mi vida, hoy me tiene preparada una sorpresa. Creo en el amor y en sus historias. Saludo a Cupido y me dispara una flecha, directa al corazón. ¡Qué maravillosa la vida! No es tan ciego el que ama de más como el que nunca ha sido capaz de hacerlo. ¡Qué bonito paisaje, cuántos amores susurrando en el aire! Todo adquiere color, todo es más romántico a la luz de tus besos. O será simplemente que hoy lo veo todo con otros ojos, con ojos de enamorada.
Leer más »

Distanciados

   Todo lo que teníamos en común parece haberse volatizado. Nuestras miradas se han quedado vacías, sin vida, aferradas a un pasado mejor, sin ser capaces ya de reprocharse nada pero tampoco de encontrarse de frente. El amor se escapó una noche de invierno, sin preguntas, sin resistencia. Las horas presentes acribillan con su silencio la foto de dos enamorados que se han perdido mutuamente. Duele lo compartido y hasta lo no vivido. Mi voz ha enmudecido porque todo lo que te quería decir se fue con el viento. Y prefiero recordarte así, con nostalgia y cariño. Puede que algún día seamos capaces de mirarnos frente a frente y explicar qué nos pasó, cómo nos sentimos, qué arrancó de cuajo nuestra unión. La distancia se ha colado entre los dos, con nombre propio y un jersey de rombos. Se ha alimentado de nosotros y de nuestras faltas y desidias. Y no me atrevo a desafiarla porque antes moría por tus caricias y hoy puedo vivir sin ellas. Guardaré mis cosas en la maleta, plegaré mis recuerdos bajo el paraguas, esconderé tu cara de niño bueno bajo mi descolorido jersey. El punto y final no permite aclaraciones, ni lágrimas ni despedidas. Sabíamos que esta relación se terminaba aquí. Ninguno de los dos podemos fingir. Sé que sufres, como yo, por los años despreocupados que se han quemado a fuego lento, por tus errores y por los míos, por las promesas desgastadas, como mi jersey y nuestras noches. Lo siento, amor. La distancia se ríe, ya no quedan puntos suspensivos para lo nuestro.
Leer más »

Sin miedo a amar

   Sin miedo a amar, con las alas abiertas. Sin miedo a volar, con el odio en las afueras. Ya no puedo marchitarme porque he vivido demasiado tiempo entre espinas. Conozco el desencanto que deja la traición, la indolencia de unos brazos desagradecidos, las cenizas de un beso que se consumió. He sobrevivido al dolor y a la soledad, no es tiempo de vivir con caretas. La sombra de la duda ha quedado adormecida en mi interior, en una colección de ayeres marchitos, de otro sabor. Hoy vivo aferrada a una sonrisa, a unos labios más justos, a unos dedos más comprensivos. No hay culpabilidad ni pétalos grises. Mis mañanas se me antojan rosas y perfumadas, ajenas a un vocabulario desangrado que se llevó todas las palabras que merecían la pena. Sin miedo a sentir, con el corazón desarmado y el engaño envuelto en papel de seda, cuidando su esencia para no repetir los errores pero negándome a ver sus ojos de cerca, para no volver a caer en el temor de perder, en el error de convertirme en víctima de un hombre cruel. En el muelle de una playa lejana compartí mis penas y escupí mis lágrimas y en su arena, junto a la orilla, una rosa agonizaba sin saberlo, esperando mi llegada y conservando aún su belleza, su esplendor, su esperanza… con ganas de sentirse amada.
Leer más »

En suspenso

   En suspenso has dejado mis alarmas, mis sentidos, mis defensas. Todo pende de un hilo, del iris de tus ojos, del eco de tu voz, de la miel de tus labios. Has partido en dos mi estrategia, hecho añicos mis miedos, doblegado mis instintos. El tiempo se ha quedado al margen de mi cuerpo, incapaz de pasar factura al amor que brilla en mi semblante, inexperto para robar lo que siento, inmaduro para poder reprochármelo. Al resguardo de tu sonrisa he construido mi vida, al amparo de tu protección he renunciado a buscar refugio en los recovecos del alma, de mi interior más profundo. Ahora los segundos los marcas tú, amor, las cosquillas que me pillan por sorpresa, el beso que enciende la pasión, la mirada que lo dice todo. No puedo girar como una noria, no puedo despegar mis pasos de los tuyos ni perseguir sueños que sean incompatibles con el calor de tus abrazos. Puede que haya quedado desarmada, vulnerable, herida. Pero no quiero avanzar si no es a tu lado, no quiero dormir si no es en tus brazos. Mi vida ha quedado en suspenso, como adormecida, entre los pliegues de un amor que libera, de un amor que roba al tiempo sus minutos y me regala una eternidad entera para amarte.
Leer más »

Angelito

   Ya te tengo junto a mí, después de nueve meses de espera. Eres mi milagro, mi angelito, lo mejor de mi vida. Tengo que contarte tantas cosas que no sé por dónde empezar. Podría pasarme horas contemplando tu sueño, tu suave piel, tus manitas cerradas, la inocencia que te envuelve los párpados. Tu mayor protección serán mis brazos porque allí fuera deberás enfrentarte a los peligros del mundo, a las caretas y a las decepciones. No creo que pueda prepararte para nada de eso pero te daré la mejor educación, los valores más humanos. El éxito de tu aprendizaje será para mí mi mayor regalo.Te cuidaré y te enseñaré la importancia de la familia, la necesidad de estrechar lazos, de cuidar y defender lo que a uno tanto le ha costado ganar. Viviré tus triunfos minúsculos como grandes victorias, te consolaré cuando las lágrimas encharquen tus creencias más firmes, te abrazaré tras cada derrota, me convertiré en cicatriz invisible de cada una de tus heridas. Te enseñaré a leer y a contar, a apreciar la vida y a ser crítico y perseverante, juez de injusticias, sabio entre ignorantes. No te puedo proteger del dolor ni de sus múltiples y escurridizas formas pero puedo forjar tu personalidad a fuego lento, castigando tus errores, premiando tus logros. Sólo te pido que no me dejes nunca, que el vínculo sagrado que nos une sea eterno y no perezca entre las llamas de una vida de paso, que sea más fuerte el recuerdo de lo que te he dado, de lo que he sacrificado para ti. No quiero ser huérfana de maternidad. La inocencia que cubre tus párpados resbalará por tus mejillas en una no muy lejana primavera y se confundirá con tus sonrisas y tus primeras palabras. Y yo seguiré fiel a tus deseos, abrazada a tu dulce y suave piel, mi angelito. Dejando fuera, por el momento, todos los males y todos mis miedos.


                    Dedicado a todas las madres
Leer más »

Un valiente menos

    Hoy tengo que vivir con mis miedos, con la sensación de haber caído sin ni siquiera intentarlo. Estabas en mis sueños, la que yo creí mi mejor elección. Si hubieses sido consciente de cómo te adoré, no te habría perdido en las madrugadas. Te amé sin medida, ciega y ahora comprendo que equivocadamente. Fuiste mi sol en los días de lluvia, la mujer a la que entregué mis mejores años, mis ingenuas aspiraciones, mis besos apasionados. Y son las cosas de la vida, quedarme así, anhelando tu vuelta a pesar de todo. Tu despedida marchitó todo mi encanto porque no pude olvidar el cuchillo de tu traición atravesándome el alma y esta herida que sigue sangrando no se fue con tus labios ni con la sonrisa de porcelana que tanto me gustaba. Compartí todos mis sueños contigo y ahora regalaría el poco sentido común que has dejado intacto por haberme quedado como secundario en tu descarnada novela de amor, como amante victorioso y no como enamorado perdedor. Esta no es una de mis cartas de amor. Tampoco son reproches. Fui carcelero de tu piel pero no tenía la llave que me permitiera cerrar tu corazón conmigo dentro. La paz de tu ausencia no ha sido más grata que la guerra que empezamos al alba, ahora hace tanto. Puede que te descuidara tan estúpidamente que ahora veo todas las señales donde antes sólo había humo y confianza. La batalla final ha sido librada, valiente tú, valiente yo, los dos igual de cobardes. Te sobraban vicios, te faltaron agallas. A mí me perdieron mis ganas, las evidencias a las que no quise hacer frente, mis esclarecedores silencios. No te odié porque te comprendía. Valientes para gritar, valientes para callar, cobardes para mirarnos frente a frente y encontrarnos más allá de tu engaño, más allá de mi certero fracaso. 

   Me creí rey de tu mundo y a la lista de los vencidos ha ido a parar mi nombre y mi idolatría por ti. Mi capitulación a fuego lento redujo a cenizas nuestro desgastado amor. Se rompió la magia porque pecamos de individualismo y resignación. Quería morir preso en tus dedos y ya ves, sobrevivo libre, anclado todavía a tus ojos. Confiar desesperadamente en tu amor ha sido el mayor de mis fracasos y los cristales del pasado acercan mi herida a tus faltas. Todo ha quedado en horizontal, extrañamente desordenado, sin puertas a segundas partes. Vivir sobre suelo falso significó luego subir, rápida y tristemente por un laberinto de decepción y preguntas sin soluciones. No pude hallar la ecuación con tantas noches en blanco, con demasiados días negros. Te esperé solo, tras el cristal, mientras los enamorados se sentaban en los bancos del parque y mi armario demasiado grande, mi sofá con un espacio insoportable y tus sueños almibarados haciéndome cosquillas y enroscándose en mi pelo y en mi conciencia. Mañana seré un enamorado menos, un vencido más. Aprenderás a vivir cuando yo te haya olvidado. Desengañado tarde y torpemente, quién me lo iba a decir, consciente de mis errores, apagado y sin querer encontrar alternativa. Hoy todo es gris sin tus besos. Mis sentimientos se han dado de bruces contra la gélida realidad. Te pido perdón porque hoy necesito escapar. Hoy sólo soy un valiente menos en busca de salvación.

            Segunda parte de "Una cobarde más", escrito especialmente preparado para Chary, autora del blog "El interior secreto" (http://elinteriorsecreto.blogspot.com/) por su apoyo incondicional, por agradecer mis historias de ficción y por encontrar en su interior secreto todas sus verdades. Para ti, amiga.
Leer más »

Una cobarde más


   Hoy tengo que asumir mis vacíos, el grito callado de mi antiguo cinismo. No estabas en mis planes, no eras mi mejor opción. Pero te quise de verdad, a mi forma, egoísta y ahora comprendo que desesperadamente. Fuiste mi abrigo en noches de tempestad. Y son las cosas de la vida, quedarme así, con esta sensación de frío entrecortado y burlón. Tu adiós cubrió todo mi espacio porque no supe demostrarte mi amor y ni siquiera he sabido perderte. Te pido perdón a destiempo, como de costumbre, con el tatuaje de tus besos aún marcado en mi ingrata piel. No quería compartir mis sueños con nadie y ahora hipotecaría mi vida por volver a ser la protagonista de tu libro de bolsillo. Fui tu verdugo y ahora víctima errante de mi propia inconsciencia, sin poder olvidar lo que he dejado atrás, lo que he perdido. Estar contigo era una constante guerra pero vivir sin ti no me ha dado la paz. Huía del amor tan ciegamente que ahora no veo la luz si no es entre los recuerdos que me quedaron amontonados a modo de fotografías y cartas de un hombre enamorado, hoy más sabio y desencantado. 

   Me creía reina de tu universo y en la fila de sedición estaban posicionadas todas mis virtudes pero al final he resultado ser una estúpida sin categoría, una hipócrita que quemó sus noches en otros brazos, que jugó con fuego y desgastó su corazón en batallas de papel, en historias de mentira. Me arrepiento de no haber sido capaz de entregarte lo que hoy ya no quiero, lo que más pesa y lo que más duele. Quería ser libre y ya ves, vivo prisionera, aferrada todavía a tu piel. No creer en un amor ha sido el mayor de mis fracasos y los límites del tiempo alejan tus manos de mi espalda. Todo ha quedado en vertical, perfectamente alineado, sin posibilidad de reencuentro. Vivir en la indolencia es caer, lenta pero irremediablemente en una espiral de soledad y nostalgia. Pensar que no estés sólo es el mayor de mis miedos, que otra haya ocupado mi sitio en tu armario, mi lado del sofá, mis sueños almibarados. Cuando el olvido se lleve el eco de tu risa, sobreviviré únicamente cuando tú me recuerdes. Desertora antes de tiempo, quién me lo iba a decir, consciente del daño que te hice, avergonzada y sin encontrar una salida. Hoy todo es decadencia sin tu abrazo. Mis manipulaciones se han dado de bruces contra mis sentimientos. Te pido perdón. Hoy sólo he sido una mujer arrinconada por sus faltas, una cobarde más en busca de redención.
Leer más »

Nuestros días

   En tu vida y en la mía ya no existen alternativas. Lejos quedaron nuestros días al límite, nuestras fiestas al alba, nuestro perfecto binomio. El tiempo se llevó lo mejor, los recuerdos más gratos, la poesía del alma, el amor que nos dimos. Todo parece quedar hoy muy lejano, borroso a la luz de mis anhelos. Por nuestras vías ya no pasan trenes, por nuestras venas la adrenalina de antaño se ha transformado en un licor dulce y empalagoso, el licor de la conformidad. Los ayeres me confunden y me roban la estabilidad. Imposible volver a tus brazos, ya no somos los mismos. La vida nos ha cambiado. Todo lo que esperábamos llegó demasiado pronto y la madurez nos impuso sus propias condiciones. No quería olvidar tus besos, no pretendía arrojar al olvido los excesos ni los pecados pero la vida tenía otros planes para nosotros. Nos creímos soberanos de nuestros días pero fuimos tragados por sus ingratas noches. Los proyectos en común se perdieron con el sonido del último tren que vimos juntos. Ni siquiera los remordimientos llaman a la puerta porque el futuro que imaginamos sencillamente nunca existió. Procuro no recordarte en exceso. Las estaciones están vedadas para mí. También el pintalabios rosa, los números impares, las fiestas afónicas e inesperadas. Al alba ya no hay resaca sino serenidad. Y tu imagen se aleja de mis retinas. Nuestros días murieron sin nosotros saberlo, nuestros sueños no despertarán jamás de su cálido y consentido letargo.
Leer más »

Sin testigos

       Sin testigos. Sin nadie que nos mire, sin nadie que repruebe nuestro amor. Dime ahora lo que sientes por mí, he esperado demasiado. Estaba cansada de apariencias, de formalidades, de mentiras. De vivir en un mundo hipócrita y desgastado, obsoleto y lleno de prejuicios. Que el juez dicte su sentencia, que yo me mantendré al margen de sus leyes. Encarcelada antes que libre, pero muerta en vida. Tú eres el hombre al que amo, por más que se empeñen en separarnos. No quiero vivir a escondidas, arrepentida de lo que nunca fui capaz de hacer, odiándome a mi misma por no haber sabido romper con todo. Es mi naturaleza, mi manera de gritarles a todos mi profunda incomprensión. Me duele cada mirada, cada ironía, cada gesto de reproche, cada palabra vertiendo censura sobre mi relación. Donde ellos tratan de instalar el conformismo, yo me lleno de rebeldía y rompo todas las reglas. Me basta con saber que te tengo a mi lado y que ahora no hay testigos que nos señalen, ni murmuraciones tras cada esquina. 

   Seremos dos enamorados viviendo a contracorriente, con la palabra renuncia siempre en los labios pero con la alegría que supone el no haber convertido una vida entera en lacerante secreto. Me despido de lastres y cadenas y me aferro al amor y a tus ojos de cielo. La sentencia que tenga que cumplir no será más dolorosa que la condena que supondría vivir sin tu amor. Por ello no tengo miedo. Voy a vivir lejos de todo lo que lastima, de las sombras que denuncian porque envidian lo que no fueron capaces de defender en su pasado. Sin testigos maliciosos, sin inquisidores con el alma negra que, de tanto condenar, se olvidaron de vivir en libertad.
Leer más »

En tu ausencia

           En tu ausencia he olvidado tus poemas, las caricias, las heridas. He sido libre, he conocido otros brazos, lugares recónditos y olvidados, he aprendido a escuchar al mar y a sus ninfas de dorados cabellos. He sido caballero de princesas abandonadas, promotor de sinceras esperanzas, fuerte en mis convicciones, exitoso en mis ambiciosos proyectos. Volaba en otros cielos, te borraba del mapa, conquistaba otros espacios, me enamoraba de esa mujer que se sinceraba y creía en el compromiso, de una persona de carne y hueso que amaba el desorden y se reía suavemente de sus propios secretos, sin compartirlos jamás conmigo pero regalándome su compañía. Demasiado sencillo, demasiado fácil…

  En tu ausencia he recordado cada lunar de tu cuerpo, las canciones, tu risa cristalina, tu arrolladora sinceridad. He quedado preso de tus caprichos, incapaz de vivir a la orilla de otros sueños, sin calma ni valor, con un miedo atroz a sumergirme en las aguas gélidas habitadas por sirenas sin encanto ni pasión. He sido débil en un mundo vacío y sin gracia, masticando mis fracasos y esperando, siempre esperando. Prisionero en una jaula apuntalada que me impedía ver el sol y sus destellos, rechazando a mujeres más reales que tú pero ninguna con tu descarnada visceralidad, con tu desquiciante perfeccionismo y tus verdades desnudas. Firmo mi declaración de amor en una estación descolorida mientras espero tu regreso, has ganado una vez más. Te busco en el andén camino a un paraíso imaginario para decirte que sin ti no soy nada, que vuelvas pronto, que los tacones de tus zapatos rojos se me clavan en el alma. Pero que prefiero vivir bajo la amenaza de su aguijón a verme privado de unos ojos que me condenan a ser nada más que un mendigo ante una reina descarada. En tu ausencia he querido ser dueño de mi vida, en tu ausencia he comprendido que soy mero esclavo de la tuya.
Leer más »

Simplemente se enamoró

   Retoques de última hora en el espejo, el brillo de labios recién extendido, el timbre que suena, los nervios que se disparan. No seas tan dura con ella, es una adolescente como otra cualquiera, que desea vivir su vida al máximo, nada más. Ya no obedece a la primera, ya no ríe tus bromas, ya no quiere acompañarte al fin del mundo, ya no saca tantos sobresalientes, ya no es la niña que lo creía todo. Ahora se le abren nuevos horizontes, otras alternativas, otro color. No te preocupes demasiado, es temporal, es una fase más, la más cambiante y la más dolorosa quizá, la más irritante, la de mayores altibajos. La vida es así, ella busca su identidad, su equilibrio. No le des más vueltas porque lo suyo es lo de todas. No está enferma, no cometerá más locuras que las que le permita su sentido común, no tirará por la borda su educación ni sus valores. No busques razones para su desobediencia repentina, para sus lágrimas inconexas, para su aparente falta de seriedad. Sólo ha quedado con el chico de sus sueños. Lo que le pasa a ella es muy sencillo. Simplemente se enamoró.
Leer más »

Escapo de tu dictadura

               Ya no espero más, no me interesa. Han sido muchos años de opresión, de sombras, de silencio. La desafiante autoridad con la que me has golpeado se queda ahí, contigo, colgada de tus manos y de tu inconmensurable indiferencia. Yo digo no a tus gritos, a tu intolerancia, a tu insensatez. He desperdiciado el alma a tu lado pero esta vez no pienso perder el tren de la felicidad. No tengo billete aún, ni destino, ni planes más allá de esta noche. Pero me siento libre, escapo de tu dictadura, de algo que no era amor, de un puñetazo en la mesa, de la inquietud y del miedo que me creaban tus secretos. 

   En la maleta me llevo un par de recuerdos, los primeros besos, algunas fotografías desgastadas, la llave de lo que no supiste cuidar, la valentía para romper con todo, las ilusiones que dejaste en un interminable estado de espera, la mujer que sigue creyendo en los cuentos de hadas. Encima de la cama te quedó tu parte, la mitad de nuestra relación: la soberbia que acabó con lo nuestro, tu estafa, las faltas de respeto, mi cara de estúpida al creerte una vez más, tu callejón sin salida, el desgaste de la cordura, el carmín en tus camisas. Creo que es el equilibrio justo en función de lo que cada uno aportó a la historia. Sé que en vez de reflexionar, te pondrás hecho una fiera, insultando, condenándome, disculpándote… No estaré ahí para verlo, tengo otras expectativas, no volveré jamás sobre mis pasos. Espero que encuentres la paz, que salves lo humano que queda en ti, que huyas de la persona en la que te has convertido. Junto a tus pertenencias también te he dejado las cadenas que me ataban a ti. Porque hoy soy libre, hoy escapo de tu dictadura.
Leer más »

Tus besos malditos

      Tus besos malditos me roban el alma y envenenan mis sentidos. Imposible escapar de tu visceral abrazo, de tu potente risa, de tus locos gestos. Eres una diosa que roba más de lo que da pero que me tiene prisionero entre su pelo. Eres una mujer que deja las penas descansando en su espalda, que se cubre de oro la pupila del ojo, que despoja sutilmente del sentido común a cualquier mortal que se atreva a desearla. 

   Entre tus besos malditos pero impregnados del dulce sabor del azúcar yo encuentro mi sitio y mi hogar, me alimento de tu saliva, me enriquezco con nuestra unión. No sé qué será de mí mañana o dentro de unos instantes cuando despegues tus labios de los míos. Te has convertido en mi única obsesión, en la razón de mi existir, en la reina de mi paraje solitario. Tu abrazo me confunde y reconforta, me entristece y me enloquece, me despoja y me entrega. Me gustaría saber qué vas a hacer conmigo, si entro en tus planes o si soy mero capricho esperando una herida mortal, la de tu fría indiferencia. Pero ahora no hables. Permíteme disfrutar un poco más, toda la vida a poder ser, de tus besos de almíbar, de tus besos malditos.
Leer más »

Desde la herida

        Para poder volver a empezar nuestra historia, si es que eso fuera aún posible, debemos abrir del todo el cajón de nuestros miedos y de los errores que nunca admitimos. Tu parte de culpa, mis faltas pendientes. Creo que es absolutamente necesario para cerrar el capítulo negro que dividió el camino compartido hasta entonces por dos almas acorraladas. No busco un lavado de imagen, sólo un examen de conciencia. No se trata de señalar culpables ni de abrir nuevos frentes o viejas rencillas. Estamos donde empezamos pero con unos cuantos años más de experiencia y recorrido. Pido una recapitulación común, el reconocimiento de nuestro fracaso amoroso y de la pérdida de ilusiones y antiguos abrazos. No olvidar para no estar condenados a repetir la historia. Debemos empezar por el punto más débil, por el dolor más lacerante, por la magulladura que sigue abierta. Sal y azúcar, pecados y besos. Abramos el corazón en canal, sincerémonos, partamos desde la herida. Esa herida que sangra, que hiere, que malgasta las fuerzas. 

   Si deseamos de verdad escribir un prólogo juntos no nos queda más remedio que buscar respuestas a las preguntas que nunca nos atrevimos a plantear, a las dudas que, como finas cuchillas, acribillaron caricias y recuerdos. Nunca es tarde si queda amor. Dejemos nuestro orgullo a un lado y empecemos de nuevo la relación. Partamos desde esa vieja herida que desangra los más gratos momentos y convirtámosla en brillante cicatriz. Para no olvidar nunca los engaños, para no volver a repetirlos.
Leer más »

A la sombra de tus tacones

       No sé qué es lo que me das ni lo que has hecho de mí. Soy marioneta en tus manos, ave herida en tus delirios, esclavo de tu arrogancia y de tu manera de amar. Hoy tampoco me libraré de tu hechizo, de tu blanca e hipnotizante piel, del oscuro camino que marcan tus besos. Eres mi perdición y yo acudo a tu llamada cada vez que tienes sed de caricias, tu canto de sirena me destruye y enamora y me vuelve ciego y sordo. Eres caprichosa y hábil entre las sábanas, dominas el juego y mantienes el látigo en alto, dispuesta a magullar mi orgullo si trato de darte la espalda y arrancarte del alma. Vivo aprisionado entre tu perverso escote, a la sombra de tus rojos tacones, a la intemperie de tus sedosos muslos, sin salida posible. 

   Me utilizas a tu antojo, me buscas en tus noches solitarias pero nunca amaneces a mi lado. Eres mujer de todos, entregada a los brazos de otros desconocidos. Eres siniestra, retorcida, fácil pero inaccesible, un laberinto sin escapatoria posible, un beso de carmín y vacío, una bruja que utiliza su escoba para escapar del amor y de sus pretextos. Y sufro porque no me conformo con ser tu amante vagabundo, uno de tantos, uno más en tu colección. Y trato de no verte más, de conocer otros brazos más dulces y comprensivos pero tu silueta me llama y el látigo me condena una vez más. Y aquí estoy, de nuevo dónde tú querías, naufragando entre tus excitantes caderas, saboreando tu fino cuello, a la sombra de tus tacones, a la vera de tu falso abrazo.
Leer más »

Báilame el agua

        Báilame el agua, amor. Dime que soy la mujer más maravillosa del mundo, la más soberbia obra de arte, el sueño más dulce hecho realidad. Que tus ojos me deleiten con la poesía que tienes guardada para mí, dentro de ese paraíso eterno que es tu amor. Anuncia que conservo toda la magia, que mío es lo que nace de tu mirada, que soy la reina indiscutible de tus anhelos y planes futuros, que nada hay que puedas hacer sin perderte en mis obstinadas palabras. 

   Báilame el agua, amor. Concédeme todos mis caprichos, reviste de azúcar cada poro de mi piel, construye mi trono en tu pecho, que tu alma se arrodille ante mi reflejo divino. Dime que soy tu inspiración, tu musa, la actriz principal de tu novela de amor, el beso que te hace caer al atardecer. Dímelo a gritos, con besos, directo al corazón. Que tus sentimientos se hagan voz, que nuestro abrazo sea el sello de la romántica carta que estás escribiendo ahora sobre mi espalda. Necesito tus elogios, tu aplauso, tu admiración. No importa lo fría que esté, amor, báilame el agua y dime que soy la ilusión que, como efímera gota de agua, inunda cada recoveco de ti. Dímelo bajito, al oído, directo al corazón.
Leer más »

Mi querida intérprete

       Se acabó la función, mi querida intérprete. Ya puedes dejar de fingir que hubo algo entre nosotros, que alguna vez me has amado de corazón. No, déjalo. No me interesa escuchar tu guión. Llevas demasiado tiempo perfeccionándolo y has afilado las uñas de tu interpretación. Estúpido al no darme cuenta que todo este tiempo he sido marioneta sin hilos, muñeco ciego en tus brazos de falsa heroína. Tus historias al revés, tus aires de grandeza, tus cuentos de princesa, toda tú eres puro artificio. 

   Te doy mi más sentido pésame porque acaba de fallecer tu función. Te has quedado sin actor principal, sin el eterno enamorado, sin el ingenuo del show. No te costará mucho reponerte porque vives atrapada entre las garras de una irónica y pérfida ficción que ha embellecido tu piel pero ha devorado tus labios. Las mentiras seguirán siendo las reinas que te consentirán y darán vida a una nueva obra de teatro, con un apuesto y novato protagonista que se enamorará de una invención. También a él, como a mí, le tocará despertar del sueño y poner fin a un tan creíble como ridículo espectáculo. 

   El telón ha caído y con él la venda que me impedía verte tal como eres. Pongo fin a nuestra historia, a tu montaje. Sin posibilidad de retorno ni segundas partes. Sigue con tus dotes de actriz, sin careta pierdes toda tu magia. No quiero volver a verte, quédate ahí en el escenario. Conserva tu pose de actriz y tus gestos gloriosos en nuestro final. Cuando las luces se apaguen, mi amor y mi papel serán innecesarios en tu cómico drama. Se acabó la función, mi querida intérprete, se acabó la función.
Leer más »